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La empresa, motor de un hombre atrevido

Si su despacho estuviera en Sevilla, en Madrid o Nueva York vería el mundo igual, pero su empresa sería otra. Quizá la misma, quizás distinta, pero seguro que mas grande. Tiene formación, cultura, valores, principios y objetivos. Es exigente, inconformista, crítico con la sociedad que lo rodea y, más que con la sociedad, con sus políticos. Nació en Villanueva de Córdoba. Es jiennense. Se siente andaluz. Como persona, tentó la suerte y consiguió una fortuna: su familia. Como empresario, soñó un país y se ha quedado en pueblo: su empresa. Ama esta tierra y quiere su progreso. Contribuye con cerca de 230 trabajadores directos y casi 80 millones de facturación anual. Es poco. Aspiraba a más.

Si naciera otra vez sería empresario. No deja lugar a la duda. Sirvió mesas en la pensión de su madre. Amasó barro en el tejar de su padre. Aprendió de verdad el valor del esfuerzo y el resultado del trabajo. Y siguió formándose. A los quince años, y con el bachiller, emigró a Madrid. Un joven técnico industrial de pueblo iba creciéndose. Iba conociendo una realidad cada vez menos compleja. Paso por todas las divisiones de la Fabrica Española de Magnetos, FEMSA. Llegó a dirigir incluso alguno de esos grupos de trabajo durante sus vacaciones de verano. Crecido, arrogante y con corbata se lanzó y ¡zas! Primer gran batacazo, primer escarmiento y primer baño de humildad.


Extravió los ahorros y más. Perdió más de tres millones. Quería convertirse en socio de una empresa de otros. Quería ser empresario.  Cayó y se recuperó. Regresó a FEMSA, a esa inmensa compañía absorbida a finales de los setenta por Robert Bosch. En el área comercial, tomó aire. Tomó impulso…Y saltó otra vez. SEAT, en una etapa de cambios políticos y transformaciones del mercado, necesitaba gestores en Huelva, córdoba y Jaén.  Husmeó, horadó e introdujo la semilla de un árbol que sigue echando ramas. Con todas sus cosas, con toda su gente y con perspectivas de negocio, se plantó aquí. Adquirió un tercio de un viejo taller oficial y luego la totalidad del concesionario.


Este hombre menudo, afable y que ocupa un gran espacio cuando había llena el vacío y la distancia con su conversación. Es católico. Y, a veces, cuestiona a Dios. Es liberal. Es progresista. Cree en esta sociedad. Pero se exaspera cuando ve que se vuelven a perder oportunidades; cuando se abandonan en favor de otros. Pone ejemplos cercanos: el olivar, el aceite, la comercialización y la competencia de terceros países. “Con nuestra experiencia, tenemos que empezar de nuevo. Que no nos lastre lo que hemos hecho”, afirma. Y recuerda también que estamos en un mundo nuevo, “La tecnología nos vuelve a poner a todos en igualdad de condiciones”.

 
Así le vemos

Inquieto - Atrevido - Inconformista - Crítico - Rebelde - Ingenioso - Afable - Perseverante

 


Así, cuestiona los hábitos, la indolencia, la falta de riesgo.”Este virus se extiende y nos degrada”, incide, “nuestros padres –prosigue-nos evitaron su sufrimiento y lo mismo hacen ahora los gobiernos, las universidades y las escuelas. Buscamos la felicidad sin esfuerzo, y así no se aprecia. Incluso hemos perdido la ética y aquellos otros valores que nos involucraron. El mundo no es así: hay que atreverse”, proclama.



Manifiesta su condición de jiennense comprometido. Por eso, no se conforma con lo que ve, con lo que oye y entiende. Juan Arévalo se une a los inconformistas, a los que exigen algo más que subvenciones o un empleo público, a los que critican la propaganda rutinaria de los gobiernos. “Témenos asignaturas pendientes. Tenemos que reivindicar a los políticos, porque nos toca ya. Porque todavía no hay un plan de acción para la convergencia, un plan que nos ponga en posición de lanzamiento”. Su receta es la educación, la cultura, el esfuerzo, el compromiso y el respeto. Sin todo esto se nos va el progreso.
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